Mi primer Escenario

01.02.2010 12:41

 Ahí estaba yo, por primera vez en un escenario.     

          Cuando mi señorita Aurora me pidió que desfilara en una fiesta del colegio me sentí halagado. Con solo seis añitos cursaba el primer grado en la escuela 107 de Gregorio de Laferrere y jamás había actuado en ningún acto oficial, para ser honesto jamás había actuado. La "seño" me dijo que debía pasar caminando por la pasarela haciendo rebotar una pelota de goma a lo que no me opuse aunque debí hacerlo...Yo siempre fui así, me cuesta decir las cosas en el momento correcto y termino hablando de los temas cuando ya todos los olvidaron. Lo que no le comenté a mi maestra es que yo no sabía hacer picar la pelota, que se me caía, apenas tocaba el piso por alguna razón misteriosa la pelota parecía cobrar vida y dirigirse sola a cualquier lugar menos a donde yo pudiera volver a golpearla para seguir haciéndola rebotar.

    Toda la semana estuve practicando en secreto, porque ni a mi madre le dije de mi incapacidad. Pero no había caso, la pelota parecía mas asustada que yo, no existía manera de que nos encontrásemos, cuando la tiraba ella salía disparada y se escondía debajo de cualquier mueble que estuviese cerca  o me pegaba en el pie y se disparaba temiendo una represalia de mi parte. La angustia se hacía cada vez mas intensa y la frustración me llevaba a pensar en pedirle a la seño que me ponga de árbol, si, de árbol. Algunos chicos iban a estar haciendo un camino de árboles por el cual desfilaríamos los “modelos”. Estaba decidido a pedírselo cuando me detuvo la voz de mi mamá que no recuerdo con quien hablaba, pero decía con tanto orgullo- Si, Marcelito va a actuar en el colegio y yo ya le compre la ropa para el desfile-. La ropa que debíamos mostrar no era la de un diseñador Internacional, ni Nacional, ni la de una tienda de la estación de Laferrere que quería promocionar sus exclusivos modelos, era la que cada mamá pudiera comprarle a su hijo, y mi vieja se esforzó, Me compró unos pantalones marrones con unas costuras en blanco y bolsillos con cierre mas una camisa en composé color vainilla con unos pequeños dibujos en toda la superficie, todo esto sumado a unos zapatos del mismo color que el pantalón. Toda una inversión para mi familia. En ese momento supe que debía hacerlo, tomé mi pelota y me fui al patio a practicar. Durante quince minutos estuve viendo a la pelota evadirme sin piedad hasta que en un momento deje de verla, había desaparecido mágicamente en un rebote y no logre encontrarla más fue en ese momento que decidí encomendarme a Dios y me fui a dormir.

        Al día siguiente la busqué para, aunque mas no sea charlar, pero ella no estaba, me había abandonado y jamás la volví a ver.

        Mi mamá me preguntó si estaba nervioso, teniendo en cuenta esa noche sería el desfile, y yo le dije que un poco porque como había perdido mi pelota tendría que decirle a la maestra que desfilaría pero sin ella. Loly (así se llama mi vieja) me miró y con una orgullosa sonrisa me dijo- ¿de verdad pensabas que te iba a dejar desfilar con es pelota vieja?- y mientras me hablaba sacaba del placard, donde estaba toda mi ropa impecablemente planchada, un nueva pelota de goma- Tomá- me dijo y la extendió hacia mi con los ojos llenos de lagrimas por la emoción que representaba para ella la posibilidad de hacerme feliz. Solo pude decir gracias y salir con mi nueva enemiga a intentar hacerla rebotar al menos una vez (eso no  pasó).

         En la escuela estaban todos, era sábado a la noche y no faltó nadie. Hasta mi viejo había venido a verme y eso no es poco. Mi viejo trabajaba en el A.C.A (Automóvil Club Argentino) y estaba poco en casa, nunca fue de tener demasiado amor por la familia y siempre fue un tipo bastante gruñón. Con los años lo pude entender un poco en charlas de adultos que hemos tenido, aunque en esa época yo era feliz si el no estaba en mi casa. Pero la vida y Dios, a quien yo me había encomendado, quisieron que mi papá este ahí para añadirle a mi desesperación por no poder hacer rebotar una pelota un poco de presión.

     -Te toca Marce- me dijo la señorita Aurora dándome un palmadita en la espalda para animarme- Yo tomé la maldita pelota en mis manos y se me cayo del escenario rebotando por las escaleritas a la parte trasera del patio donde estaban los baños-quedate tranquilo que yo te la traigo- dijo mi seño mientras bajaba las escaleras corriendo en búsqueda de mi balón. ¿Quedarme tranquilo? Pensé, y mis ojos comenzaron a humedecerse raudamente mientras la maestra regresaba con la redonda malvada-Tomá- me dijo y me miró los ojos mojados por las lagrimas de la frustración, el miedo al ridículo, la angustia por mi mamá, y la presión de mi papá.- No llores, contáme que te pasa- decía la seño mientras me secaba las lagrimas y hacía una seña con la cabeza para que llamen a mi vieja y otra con la mano derecha para que pase otro chico urgente a desfilar en mi turno. Ya con mi madre a mi lado me confesé y ambas me consolaron entendiendo mi angustia y lamentándose por no haberlo percibido. Mi mamá me llevo con ella a sentarme y ser parte del publico pero nos olvidamos que estaba mi papá que, lejos de ser un bálsamo para mi dolor, se convirtió en verdugo implacable con epítetos irreproducibles adjetivando mi cobardía y haciéndome saber todo lo que el había dejado de hacer para estar esa noche ahí.

    Le pedí a mi mamá que me llevara nuevamente al escenario para desfilar- ¿estas seguro?-me dijo-No le hagas caso a tu papá- pero insistí. La seño me preguntó lo mismo y me hizo subir. Salí caminando con mis ojos mojados y la mano derecha en la boca a hacer mi pasada con mi ropa nueva, fui de una punta a la otra y hasta sonreí en un momento ante la ovación del publico que había sido testigo de mi miedo escénico y, como siempre pasa en estos casos, los aplausos se multiplican por compasión. De la pelota no volví a saber nada, nunca nos amigamos, ni siquiera cuando intenté jugar con los pies pudimos llevarnos bien.

       Después de la fiesta mi viejo nos invitó  a cenar. Nunca supe si fue porque se sintió orgulloso de mi o porque, al final, sintió culpa.

 

 

Ese soy yo y atrás mío una chica que hacía de árbol.

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Tema: Mi primer Escenario

Fecha: 27.11.2013

Autor: Ana María

Asunto: mi primer escenario

Muy buena tu anégdota, sigue por ese camino pues vas muy bien.

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Fecha: 16.09.2011

Autor: Diego

Asunto: escenario

Excelente anegdota. Saludos desde chile. Diego.

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Fecha: 11.02.2010

Autor: elrojo

Asunto: la pelota

Debiste decirle a tu maestra k no sabias hacer picar la balón y listo

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Fecha: 09.02.2010

Autor: Agus

Asunto: Muy Bueno

...Lo que no le comenté a mi maestra es que yo no sabía hacer picar la pelota, que se me caía, apenas tocaba el piso por alguna razón misteriosa la pelota parecía cobrar vida...
Muy Bueno.

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Fecha: 08.02.2010

Autor: Alicia

Asunto: A mi tambien me paso

En relidad me paso con mi hijo(fede), no era con una pelota pero lloro tanto que no pudo actuar en el Jardín. Me encantó la historia y se la hice leer a Fede que hoy tiene 17 años pero mucha bolilla no me dio.
Besos. Alicia.

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